El mundo se hunde a gran velocidad en el abismo de la ley de la jungla, un estado salvaje en el cual las reglas compartidas se evaporan, las instituciones comunes caen en la irrelevancia total y solo importa la fuerza, a la cual se recurre de forma cada vez más descarada. El planeta nunca fue una rosaleda, pero en las décadas posteriores al fin de la Guerra Fría hubo algunos elementos de contención que, hoy, la acción desenfrenada de figuras como Donald Trump, Vladímir Putin o Benjamín Netanyahu ―entre otros― está destruyendo, produciendo un regreso a una situación de brutalidad propia de otros tiempos.

